Drugstore cowboy. James Fogle.

Drugstore cowboy es la única novela publicada del escritor yonqui James Fogle, un auténtico asaltador de farmacias que murió en prisión y cuya obra escrita sigue bajo custodia de un albacea literario. Este título, basado en su experiencia dando palos a boticas, se convirtió en mítico cuando el director Gus Van Sant rodó su adaptación para cine con Matt Dillon en el papel principal. Sajalín Editores la ha publicado por primera vez en español con traducción de Juan Carlos Postigo.

Las aventuras de este cowboy de drugstore es una novela autobiográfica donde encontramos un auténtico caballero del chute. Bob Hughes, el protagonista, es un adicto a los opiáceos que se expiden con receta bastante atípico: ataca brutalmente las farmacias pero reprueba el uso de la violencia; le gusta colocarse todo el rato y sin embargo se niega a financiarse a través de la venta de droga; nunca dejará tirado a un colega; no roba a su familia y está enamorado de su novia. Además tiene conciencia y es supersticioso a dolor. Bajo la apariencia de una obra decadente, toxicómana y excesiva, se esconde un drama sentimental que cuenta la lucha de un hombre por vivir según sus reglas y su particular código de honor.

Hughes y su banda no tratan de moralizar al lector con sus malas experiencias. Una y otra vez, en pasajes memorables cargados de lucidez y honestidad, aclaran que quieren vivir como sucios yonquis, y admiten ser escoria social. Lo único que reivindican es la libertad de elegir su propio destino, luchar por su derecho de pasarse el día colgados, decidir caminar por la vida desde sus rincones oscuros.

Un caballero andante

Frente a sus poco piadosas intenciones, se levanta un sistema policial y judicial corrupto listo para tenderles trampas y acabar con sus huesos en la cárcel, esa “escuela de ladrones”, como el propio autor llamó a algunos de los centros en los que consumió su vida. Una allagaza de policías corruptos precipitará el drama de Bob y la concatenación de fatalidad y mala suerte que decidirán su destino. Pero pese a que las pruebas son duras, Hughes no renuncia a sus sólidos ideales delincuenciales.

Un cowboy solo es un vaquero, un mozo que cuida del ganado, pero la liturgia del cine y las novelas del oeste han convertido esta figura laboral en un mito. El cowboy de farmacias que aquí se representa podría traducirse como el caballero de los laboratorios o, incluso, como un caballero andante. Esa formulación tan sugerente define mucho mejor las intenciones elegíacas y soñadoras de Fogle en esta singular historia dedicada “a los pobres yonquis” que vio caer a su alrededor.

This entry was posted in Uncategorized and tagged . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s