Contra la España vacía. Sergio del Molino.

Sergio del Molino regresa a ese país al que llamó en feliz sintagma ‘La España vacía’ para volver a levantar sus esquinas, trazar sus mapas sociales, ideológicos, culturales y políticos: constatar los cambios y amenazas como la emergencia del nacionalismo y el populismo, la crisis política y sanitaria; y señalar algunas de las fabulaciones que se han creado en torno a la vuelta a un mundo primario, esencial y rural que no existe.

Armado de sus libros -que cita abrumadoramente con tanta generosidad como destajo-, de sus viajes, sus charlas y encuentros literarios, de sus vivencias personales y familiares durante la pandemia -la peste-, Del Molino enfoca la vida de provincias y la manera en que vivimos ahogados en un ruido que cada día nos idiotiza más. Sin embargo, defiende, suenan señales de disidencia: los que cultivan la verdadera cultura y la reflexión, los que mantienen una pulsión cívica frente a los que niegan el valor de la civilización y quienes practican la sensatez, la mesura, el verdadero debate, la duda razonable y el encuentro entre diferentes.

Es gracias a ellos, sostiene Del Molino, por lo que aún sigue siendo posible una comunidad de ciudadanos llamada España que, con sus imperfecciones, sin caer en la autocomplacencia ni en los cantos de sirena nacionalistas, merece la pena seguir viviéndose con sus mitos y fabulaciones.

Si ‘La España vacía’ fue el descubrimiento sentimental de un país que vivía en el trauma social y cultural del desarraigo urbanita, ‘Contra la España vacía’ es un alegato a movernos frente a la estupidez de considerar que la solución está en atomizarnos y dejarnos mecer por los cuentos de un pasado perdido.

Que vivimos, al final, en un constructo social, el nuestro, el que nos ha igualado en heridas compartidas, cultura e incluso referencias populares, a lo largo de los años y que no podemos existir fuera de esa comunidad. No podemos vivir en el espacio vacío de la nada, sino desde nuestras referencias compartidas, aunque sea incluido recluidos en el salón, en contacto con otros.

Iván Alonso Pérez

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