Miguel Primo de Rivera. Dictadura, populismo y nación. Alejandro Quiroga.

Cuarenta años de dictadura franquista han ocultado el otro régimen dictatorial que sufrió España entre 1923 y 1930, y del que, por tanto, el año próximo se cumple el centenario: la dictadura de Primo de Rivera. Un sistema que se basó en la represión y el populismo de extrema derecha para imponer una visión única y cerrada de la nación española. Este libro recoge esa historia olvidada.

Tradicionalmente la historiografía, los apologetas e incluso los comentaristas contemporáneos han presentado al general nacido en Jerez de la Frontera como un dictador blando, paternalista, que impulsó las obras públicas, no ejerció una represión desmedida, y se retiró desengañado y abandonado por todos cuando le faltaron los apoyos del Rey Alfonso XIII y del Ejército, que le sostenían en el poder.

Sin embargo, Primo venía muy bregado en el terrorismo de Estado de la mano de su ministro de Gobernación, Severiano Martínez Anido, quien fomentó en Barcelona el pistolerismo y los asesinatos para combatir a los sindicalistas, sobre todo anarquistas

El historiador Miguel Ángel Quiroga recorre la vida de Miguel Primo de Rivera, un militar mediocre, pero con apoyos en el escalafón y trepa que, con el consentimiento del Rey, suspendió la Constitución de 1876, disolvió las Cortes, e instauró un régimen de inspiración fascista donde opositores, sindicalistas, reporteros y espíritus libres como Miguel de Unamuno estuvieron perseguidos, fueron desterrados, o incluso asesinados por Anido.

Frente a su imagen sencilla, incluso campechana e ingenua, Primo se nos presenta en este libro como un corrupto desaforado que enriqueció a familiares y amigos mediante concesiones en empresas públicas, y un dictador adicto al lujo, el juego y la juerga que se vestía a sí mismo con los ropajes de la sencillez en sus notas oficiosas en prensa. Fue el primero en manipular a la opinión pública y practicar la propaganda a gran escala mediante la censura, que sufrieron los periódicos. Aunque también se asomó a la radio.

Además, bombardeó Marruecos con armas químicas y realizó el intento de crear un partido único y unas Cortes orgánicas que consolidaran su poder. Solo los recelos del Rey y de sus conmilitones impidieron que lo conseguiera.

La dictadura de Primo fue un ensayo general del franquismo. El general gallego aprendería muchas lecciones provechosas del jerezano y corregiría algunos de sus errores, entre ellos que su cargo no dependiera de terceros y la necesidad de un partido entregado y único. Incluso este partido, Falange, fue en última instancia consecuencia directa del régimen de Primo, ya que su hijo lo fundó pensando en poner en valor, e incluso superar, las ideas y visión paterna.

Quiroga se cuestiona, por último, qué sentido tienen las afirmaciones de periodistas y escritores actuales valorando frívolamente un sistema que en realidad fue totalitario, intransigente y sangriento.

Iván Alonso Pérez

This entry was posted in Reseñas de libros and tagged . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s